Tiempo de fin de año. Tiempo de balances. En realidad
aún no hice mi balance en profundidad, pero hay algunos hechos grandes y muchas
cosas pequeñas que hicieron de este, un buen año. Justamente el 2012 – tan profético,
tan apocalíptico – resultó no ser tan “final” después de todo.
Creo que los años no son buenos o malos… todo es
cuestión de actitud. Reconozco que no sea así para quienes perdieron un ser
querido o atravesaron circunstancias vivamente aciagas, sin embargo cada día
encuentro personas que se lamentan y protestan por su terrible desdicha, aún
cuando esta sea haber comprado medio kilo de ciruelas agrias…
Aquí mis tres razones:
3- Teoría Sí-No
Bueno, tenía que ponerle un nombre. Llamaré así a mi
análisis de las cosas malas que podrían haber pasado y no sucedieron. Porque la
suma de pequeñas cosas positivas que nos sucedieron, mas las pequeñas (o grandes)
cosas negativas que no nos pasaron es más y nos ayuda a reconocer que somos
afortunados: no se me diagnosticó ninguna enfermedad, no he tenido dificultades
con mi familia, no debo dinero, no perdí nada ni nadie valioso, no tuve
accidentes, no… y por el contrario le he escapado 20 días al invierno, comí frutillas
toda la temporada, escuché buena música todos los días, fortalecí amistades,
disfruté las horas en el trabajo (no todas, pero la mayoría), me reí mas de lo
que lloré, leí muchos libros buenos, aprendí muchas cosas nuevas…
Cada lista podría crecer más y más, ¡y todo es
positivo!
2- Viaje a Europa
El esperado y casi imposible viaje se hizo realidad. Veinte
hermosos días en el viejo continente, en verano, con el Coro Estable. Una hermosa
experiencia. Sobran las palabras…
1- Nacimiento de Emma
Ser tía es una hermosa bendición, que fue renovada con
su llegada. Emma vio la luz a comienzos del año y revolucionó la familia:
crecimos en cantidad de personas, pero sobre todo crecimos en el amor. Cada niño
es una revolución, una chispa de esperanza. Cada niño que nace cambia el mundo,
lo bendice, lo mejora, crea el compromiso de ser mejores adultos…
Emma cambió de alguna forma a cada uno en la familia,
y eso es cambiar el mundo.
¡Feliz
2013!
Lilian
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